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Archive for the ‘Crónicas Cuotidianas’ Category

Elecciones 2008 (Senado – Barcelona)

Soy un tipo obsesivo-compulsivo. Una de mis manías es, en periodo electoral, guardar para la posteridad la publicidad electoral que los partidos hacen llegar a mi hogar. Últimamente también me apodero de una papeleta de cada uno de los partidos que se presentan.

¿Habéis pensado alguna vez en la cantidad de papel que se malgasta en unas elecciones? Se imprimen la misma cantidad de papeletas para los 2 partidos que pueden ganar, como para aquellos partidos que ni siquiera sus candidatos votan.

Os hablaré de los candidatos a las elecciones generales de este año, 2008, al Senado, por la provincia de Barcelona (en la que yo voto).

Los 6 partidos con representación en el gobierno de la Generalitat se presentan al Senado. Tres de ellos lo hacen una Coalición (PSC + ERC + IC-EUiA)
IC-EUiA es un caso interesante.
Hace años eran dos partidos diferentes: Iniciativa Verds y Esquerra Unida i Alternativa
Hace más años, Iniciativa i Verds también eran partidos diferentes.
Es un claro ejemplo de absorción.

Al Senado se presentan partidos que parecen sacados del túnel del tiempo.
Me refiero a candidaturas con nombres como:
Falange Española de las JONS
Partido Carlista (no confundir con la Comunión Tradicionalista Carlista, que es otro diferente)
Y otros de desconocidos, pero con nombres aún más polvorientos y añejos:
Nación y Revolución
Democracia Nacional
Frente Democrático Español
Unión Progreso Democracia
Ejemplo claros de la necesidad de la contratación de un publicista para que les busque un nombre más moderno.

También hay partidos que parecen el ejemplo de una riña de patio de colegio, como los ecologistas:
Els Verds – Alternativa verda
Els Verds – Alternativa ecologista
Els Verds – Los Verdes
¿A qué parece lo mismo?
Para más confusión, los tres incluyen en su logo el mismo dibujo de un sol sonriente.
Deberían aprender de IC-EUiA, y fusionarse en un macro partido verde.

Estos partidos minoritarios deberían ser concretos y claros en sus ideas. El mejor ejemplo es un partido que con su nombre ya resume toda su ideología: el PACMA (que no pac-man)
Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal

En el extremo opuesto, hay aquellos partidos que, en un afán de acaparar (algún) voto optan por un nombre que no indica nada concreto, sino generalizaciones vagas:
Partido por Catalunya
Alternativa Española
(No parecen propicios a hacer una coalición entre ellos)

Uno puede encontrar candidaturas con un nombre que parecen de chiste:
Escaños Insumisos – Alternativa de los Demócratas Descontentos
Lo que nos demuestra que crear un partido político no debe ser demasiado complejo, ni debe requerir demasiado tiempo.

Y otros, muy serios, al que la realidad del momento ha jugado una mala pasada, como el
Partido Obrero Socialista Internacionalista
(Abreviado: POSI)

Cada año se presenta algún partido nuevo. Son un soplo de aire fresco y joven a la política. Este año el más nuevo es:
Partido de los Pensionistas en Acción
( ¬¬ vale, retiro lo de joven y lo de fresco)
Bromas aparte, este partido es el que actualmente gobierna en Israel (ese país que derriba las casas de las familias y conocidos de un terrorista –como si la familia tuviera la culpa-, y que defiende una política de “asesinatos selectivos”). Esperemos que estos, si llegan al Senado, sólo pidan mejoras sociales para la gente mayor.

Votéis a quien votéis
¡Ir a votar!
(Aunque sólo sea por nuestros abuelos –o padres- que no pudieron, durante años, ni elegir al presidente de la comunidad de vecinos)

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Sería de agradecer que los partidos políticos se dieran la misma prisa en QUITAR los carteles electorales, que la que se dan en colgarlos.

No es difícil ver, meses después de las elecciones, rostros sonrientes medio arrancados y banderolas medio colgando de las farolas.

Da igual quien gane, la basura electoral permanece hasta que una ventada haga caer a los grandes líderes.

Propaganda electoral

En las últimas elecciones en las que participó, el tío Adolf ganó con más de trece millones y medio de votos.

No siempre lo que opina la mayoría, es lo mejor.

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Soy un tipo de rutinas. Cuando voy a echar gasolina al coche, me detengo siempre en el mismo surtidor, y desde que me hice con la tarjeta de puntos Club CEPSA –hará un par de años ya- voy, casi exclusivamente, a la misma estación de servicio.

Cepsa

La estación está situada a la entrada de Tordera, en la nacional II.

Hace unas semanas, al detenerme frente al surtidor, marcar la cantidad y sacar el dispensador, una voz celestial me advirtió que ese surtidor funcionaba ahora en modo “prepago”. Antes de llenar, paga.

Es un estilo de autoservicio que funciona en muchas otras gasolineras, así la gente no se va sin pagar.

Fue una pequeña revolución en mis hábitos, pero me conformé.

Ayer fui a llenar el depósito del Peugeot 205 de color rojo (es el vehículo que me ha sido asignado, desde que mi padre conduce exclusivamente su rimbombante 4×4 (la marca del 4×4 es el nombre de la asistenta y confidente de Madame Butterfly –consulta Google en caso de curiosidad-). Había bastante gente alimentando sus vehículos. Me situé en “mi” surtidor, justo detrás de un vehículo marca Audi A4

(nota: a mi los coches y sus marcas no me interesan, me resbala el tema, pero para exponer lo que pretendo, debo haceros partícipes de los detalles técnicos).

El buen hombre del Audi A4 azul oscuro, estaba llenando ya. Mientras el tipo mantenía la manguera enchufada al vehículo yo rebusque el dinero y la dichosa tarjeta de puntos –que se presenta al pagar, y por la que acumulas puntos a cambiar por idioteces-. El hombre estuvo un buen rato. Luego, colgó el dispensador, y se fue hacia dentro a pagar.

¿A pagar?

– Vaya –recuerdo que me dije-, han quitado el modo de prepago.

El tipo del Audi A4 salió, se metió en su vehículo, arrancó y se fue. Avancé con mi Peugeot 205. Me detuve. Baje. Abrí el tapón. Marqué la cantidad. Saqué el dispensador y…

– Este surtidor está en modo prepago. Pase por caja primero…

Me dirigí a la caja con la mosca tras la oreja. Me olía lo que pasaba pero no quería pensarlo.

– Así que ahora es de prepago –dije

– Sí. Así la gente no se va…

– A veces es de prepago y a veces no –apunté, mirándolo a los ojos.

– El 1 y el 3 son de prepago, son los que quedan más lejos de la caja…

– Pues yo siempre voy al 1, costumbre…

Y entonces, el tipo se traicionó.

– A veces lo abrimos, si vemos… si conocemos…

¿Hace más de tres años que vengo, mínimo una vez a la semana, y no me conoces, carcamal?

Por abrir, es evidente, se refiere a que –desde la caja- pueden bloquear o desbloquear el prepago del surtidor.

Y la conclusión es que si llegas con un coche de gama alta, por ejemplo un Audi A4 y vistes traje y corbata, encuentras el surtidor dispuesto a servirte.

Si llegas con un Peugeot 205 cubierto de polvo (hace tiempo que no llueve, y yo ahorro agua) te encuentras el mismo surtidor en prepago.

Bueno es saberlo, ¿no?

El tipo se dio cuenta de lo que estaba pensado, y me regalo un bolígrafo de publicidad. Por orgullo debí rechazarlo, pero mi tendencia con el caballo regalado es no mirarle el dentado, así que me lo “embolsillé”.

Pero me sentí Lisa Simpson.

Me refiero al episodio en que una nueva alumna llega al colegio, es tan inteligente –o más- que ella, lo que las convierte en rivales. Cuando Lisa Simpson visita su familia, y el padre le propone jugar a los palíndromos. Lisa resuelve uno simple, y el padre le dice:

– Mira, ¿quieres esta pelota? La puedes hacer botar.

– ¿Quiere un bolígrafo de publicidad?

¬_¬

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Tengo, aquí delante mientras escribo, los cuatro volúmenes de ANA KARENINA de Tolstoi sacados de la biblioteca.

Es una edición de 1933.

Un trabajo de traducción directo, del ruso al català, de Andreu Nin.

Por primera vez en mi vida el libro como objeto me ha conmovido. No esa sonrisa ante el olor de los libros nuevos; no la emoción de tener en las manos el último de una extensa saga ya leída (el último Holmes, el último Potter); no un libro pedido y esperado durante tiempo. Sino una conmoción histórica.

El qué del libro es lo de menos (Karenina de Tolstoi); el libro en sí tiene trascendencia.

Hay, en una pequeña bolsita de papel en la parte interior de la tapa posterior, la ficha de préstamos. Antes de la era informática los préstamos de la bibliotecas se hacían con fichas (no creo que nadie no lo sepa, y no haya visto nunca una de esas fichas).

De las cuatro fichas, la del volumen I es más nueva; empieza en 1943. Que ya hace años…

Lo más emocionante es ver que el socio número 796 de la biblioteca fue el primero en leer ESTE LIBRO QUE TENGO EN LAS MANOS, se llevó en préstamo el segundo volumen el día 4 de Abril de 1936. 11 días más tarde, se llevó el tercer volumen, y el día 27 de Abril de ese 1936, se llevó el último volumen.

😀

Reseguir la historia lectora así, me ha conmovido.

¿Quien es este socio 796? ¿Vive aún? ¿Hombre o mujer? ¿Qué edad tenía al leerlo? ¿Qué hacía en su día a día? Y lo más importante de todo: ¿Le gustó Ana Karenina?

Leyendo las fichas encuentro otros datos curiosos:

En diciembre de 1949 el libro fue prestado al socio número 36. ¡El socio número 36!

O que en noviembre de 1971 el/la bibliotecario anotó un nombre en lugar del número de lector, pone “Sala”

Es inquietante que entre 1957 y 1971 (14 años) el libro no se prestó ni una vez.

¿Fue quizás apartado por estar escrito en català?

¿Por ser de un autor ruso?

¿Por ser traducido por Nin?

(Recuerdo que durante el franquismo el idioma en que este que escribe piensa, siente y ama, estaba prohibido).

Que me dejo de historias ya, y me voy a leerlo, que de eso se trata (también)

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De visita al CAIXAFORUM III

El edifico en sí es ya un obra de arte.

Con mi visita fugaz lo poco que percibí es que el edificio es mucho más grande que lo que expone en su interior. Quizás sea norma de museos y exposiciones no saturar al espectador y dejar altos y anchos huecos vacíos. Pero al precio que está el metro cuadrado en la city parece desaprovechar.

 

Uno entra bajando, lo que ya de entrada choca. El Louvre y su entrada bajo la pirámide de cristal seguro que ha influido. Dos enormes estatuas de medio cuerpo y de bronce te hacen sentir insignificante camino a una descomunal puerta giratoria (que gira sola) para dejarte en un vestíbulo donde todo está lejos. De no ser por los grupos de turistas vaciados en carretillas alrededor de un guía, la sensación de pequeñez volvería a asaltarte.

 

Exposiciones hacia arriba y hacia la derecha. A la izquierda por un pasillo ancho como mi garaje, las consignas (más luminosas y limpias que las de una estación) y los lavabos.

Hablemos de los lavabos.

La puerta es una mole plateada que parece sacada de una sala de forenses. Frío, silencioso, metálico y oxigenado. Los baños son sombríos y fríos. En mi humilde experiencia como usuario de baños les daría un 6,5 sobre 10 (entiéndase que el lavabo 10 no existe).

 

Para subir, uno dispone de escaleras mecánicas –silenciosas-. Arriba, grandes salas, altas y blancas. Da igual que la exposición sea de dibujos de palmo o de fotografías de 3 metros cuadrados. En la pared de entrada, una breve introducción-reseña. Me acerqué curioso para descubrir si las letras estaban pintadas, pegadas o era una lona o póster. Creo que pintadas, aunque Raquel opinó que estaban pegadas. Lo que nos llevó a una discusión acerca del pobre señor que tenía que pegar letra a letra el texto.

Uno puede acceder a un patio-pasillo superior, por el cual accede a tres salas menores (menor entiéndase gigante). Esa zona es la más bonita del edificio. Un ascensor o una escalera (de toda la vida) permite acceder a la sala 5, la micro-sala (del tamaño de mi casa –y mi casa es grande-).

 

Pese al tamaño del edificio, uno no se pierde, y en caso de suceder debe dirigir su mirada hacia el techo, pues justo donde termina la pared hay un micro cartel-flecha indicador (para no estorbar la obra). En todas las salas hay una obra repetida, se titula “Extintor” (¬¬ sorry, tenia que hacer este chiste). También hay esparcidas unas extrañas sillas, casi taburetes, en algunas esquinas sin que llegase a entender la finalidad de las mismas.

 

El CAIXAFORUM es gratis ^.^ y está delante de las fuentes de Montjuïc, donde confluyen la Avenida Rius i Taulet con la Avenida Marques de Comillas (este chiste es tan fácil…). Cerca de parada Plaza España, del Metro.

 

 

 

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En el CAIXAFORUM, una de las exposiciones estrella (Todas son “estrella”, porque pertenece a “La Obra Social” de “la Caixa”. ¿Y el símbolo de “la Caixa”, es? La estrella ;D) era una titulada LA PASIÓN POR EL DIBUJO, de Poussin a Cézanne

http://www.fundacio1.lacaixa.es/SGI/Actividad.jsp?idActividad=15486&idTemaGen=-1&idTemaPro=-1&idCentro=918213&idTipoCentro=-1&idPerfil=&idTipoAct=36&idIdioma=1

exppo_Caixaforum

Encontramos entre las obras algunos dibujos de Charles Baudelaire y Victor Hugo (Las flores del Mal, y Los miserables, por poner dos de las obras –literarias- por las que son conocidos estos dos… artistas).

De entrada, uno se pregunta si los dibujos de Baudelaire y Hugo están ahí por que los hicieron en la época que abraza la exposición, si tenían una faceta pintora que –reconozco- que desconocía, o porque son “famosos” y se han encontrado dibujos suyos.

 

 

Hace poco se subastaron unas acuarelas supuestamente del tío Adolph por unos precios desorbitados. Del talento pintor del Fürher siempre se ha dicho que era malo (de joven lo rechazaron en la escuela de Bellas Artes).

De la misma manera que uno “intuye” que el precio de estas obras tiene que ver más con el autor que con la calidad; siempre he pensado si las críticas tan negativas que sus biógrafos hacen de su obra pictórica no pudo estar influida por la animadversión –lógica-, del personaje.

 

Los vasos comunicantes entre obra y artista es un tema complejo.

 

 

 

Y luego tenemos la manía de etiquetar. Víctor Hugo es escritor. Así lo pone en los libros de textos (“así me lo aprendí yo”), pero cuando aparecen dibujos suyos en una exposición, entre los de David o Cézanne, uno se plantea hasta que punto las etiquetas que nos sirven para ubicar, también nos limitan la visión de un artista.

Salvador Dalí era pintor. Pero también era un escritor prolífico, y un diseñador de joyas, y…

 

Parece obvio atribuirle la etiqueta por la faceta creativa que más fama y reconocimiento le dio, pero conviene SIEMPRE levantar la etiqueta y ver lo que hay debajo…

 

 

Y el día menos pensado, me pongo yo mismo a hacer garabatos.

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De visita al CAIXAFORUM I

Estuve en el CAIXAFORUM de Barcelona, enorme edificio dedicado a exposiciones varias. El objetivo era Colors en serie, pero la brevedad y simplicidad de la exposición (no es otra cosa que los episodios visto en el programa homónimo de le tele) nos llevo, a Raquelín y a este que escribe, a dar un garbeo por otras salas.

La que más cavilaciones nos produjo se titulaba: The Happy Family.

http://www.fundacio1.lacaixa.es/SGI/Actividad.jsp?idActividad=17450&idTemaGen=-1&idTemaPro=-1&idCentro=918213&idTipoCentro=-1&idPerfil=&idTipoAct=36&idIdioma=1

Ubicada en sala 5 (el último piso).

La obra es un cubo de cristal en medio de la sala, con cuatro figuras en su interior. Un león (de cabellera rosa), un guerrero africano (con lanza y escudo), un explorador barbudo, y, a los pies de ellos, una rata en un escritorio, enfrascada en la confección de alguna exultante narración.

Las figuras tenían la estética de los cómics de Tintín (menos la rata); y parecían sacados de Tintín en el Congo. Y físicamente no se alejaban demasiado de esas reproducciones a tamaño natural del reporteo belga que uno puede encontrar en un tienda de merchandaising del mundo del cómic.

En el viaje de vuelta, en un tren asardinado, pensé en una reflexión sobre el arte surgida en el programa de debate Millenium (sábados, 23:00 canal33). La charla en aquella ocasión era acerca de la ópera en el mundo actual. Uno de los invitados era el tenor José Cura (aprovechando que el buen hombre estaba representando Andrea Chénier en el Liceu de Barcelona).

Cura –buscando un paralelismo con la pintura- dijo: “Uno ve un cuadro de Van Gogh y puede pensar que lo ha hecho su sobrino. Al fin y al cabo, sólo son colores echados… ¡pues ves y échalos tú!”

Si el objetivo de esa obra era provocar cavilaciones, en mí lo ha logrado. Al menos, las mínimas para llevarme a escribir esto, y hacer algunos chistecillos.

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