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Archive for 31 agosto 2007

Las horas

“No importa con qué empiece, siempre acaba siendo mucho menos.”

“Pero deberé enfrentarme a las horas, ¿no? A las horas después de la fiesta. Y a las que vengan después.”

“Mi vida me ha sido arrebatada. Vivo en una ciudad en la que no deseo vivir. Llevo una vida que no deseo llevar.”

“No se puede encontrar la paz evitando la vida”

“Alguien debe morir para que los demás valoremos más la vida”

Las Horas

(The Hours) 2002 Stephen Daldry

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La primera consideración es que la película no es tan mala como uno pueda imaginar.

Hasta se puede considerar de original vuelta de tuerca, si uno la compara con la fotocopia que Gus Van Sant hizo de la PSICOSIS de Hitchcock. Aquí al menos, hay algo nuevo.

La película arranca con el asesinato más famoso de la historia del cine. Sí, el acuchillamiento en la ducha de PSICOSIS. Luego el film adquiere color, y se nos presenta un Norman doce años después (aunque la película es de 23 años después).

Anthony Perkins y Vera Miles, repiten personaje; él, como el trastornado Norman Bates, y ella, como la hermana de Janet Leight.

Robert Loggia, es el doctor-amigo de Norman. Dennis Franz, es el actual director del motel Bates. Y Meg Tilly es… pues la atracción del film.

PSICOSIS II Meg Tilly

Meg Tilly sospechando algo

Norman empieza a trabajar en una cafetería, allí conoce a una morena y extrañamente atractiva– camarera (Meg Tilly). Ella ha roto con el novio y como hace poco que está en la ciudad, no tiene donde dormir. Norman la invita a su motel. Allí conoce al nuevo director que ha convertido el lugar en un decrépito sitio con habitaciones alquiladas por horas, para parejas furtivas y drogadictos impacientes. Norman le despide, e invita la chica a pasar la noche en la casita del monte. ¡Glup!

PSICOSIS II Meg Tilly

Meg Tilly en la ducha (obviamente hay ducha)

PSICOSIS II Meg Tilly

Meg Tilly salida de la ducha (ella, sí sale)

El guión tiene dos giros sorpresa. El primero es realmente interesante, me gustó. Nos muestra al pobre Norman como un ser atormentado, al que aún atormentan más. ¡Norman es (ahora) inocente!

El segundo, parece sobre el papel sacado de un culebrón. Es una solución fácil, pero que permite dos cosas: primera, dejar cabo suelto para una tercera parte (que la hay), y segunda, acabar la película donde podría empezar la primera. Eso es: un Norman libre, director del motel, y con su madre en la ventana, observando.

El protagonismo del film se lo reparten a partes iguales, Norman Bates y su madre (y no es un juego de palabras con su doble personalidad). La madre de Norman aparece realmente en esta película. En realidad, aparecen hasta cuatro madres.

PSICOSIS II Meg Tilly

Meg Tilly, como madre de Norman (no se ve, pero trae cuchillo)

Anthony Perkins no logra hacer tanto yuyu en color, como hacía con la fotografía en BN. Se nos ha humanizado, aunque tiene algún momento realmente perturbador: descuelga el teléfono y habla con su madre, cuando le han colgado, él sigue hablando con su madre.

La película sigue ideas y copia planos de la primera versión: el punto de vista aéreo por encima de las escaleras, el ojo en el agujero en la pared, la dichosa bombilla del sótano. El límite entre el homenaje y el plagio es sutil, pero gracias a la fotocopia de Gus Van Sant, aquí, se eleva a la categoría de homenajes.

PSICOSIS II Meg Tilly

Meg Tilly ve que la observan

Necrológica: en la película mueren 6 personajes. Si le vais a coger cariño a alguno, os recomiendo el sheriff, que ese sí que al final está vivo.

P.S. Debido a mi enamoramiento repentino de esta chica, he surfeado, y descubierto que es la hermana de Jennifer Tilly (mismo apellido no tiene porque equivaler a familia: Bergman, por ejemplo). Jennifer es LA NOVIA DE CHUCKY (la guapa era la muñeca, no ella XD)

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“Aunque sea inútil, creo que, con todo, es necesario llorar. Porque la desesperación es tangible. El recuerdo de la desesperación permanece. A veces mata.”

“No llorar nunca es no vivir.”

“Dejamos de conocer a la gente que conocemos y creemos haber esperado a quienes no conocemos.”

“No creo a la gente que dice: ‘He roto mi manuscrito, lo he tirado’. No lo creo. O bien lo que estaba escrito no existía para los demás, o no era un libro. Y uno siempre sabe lo que no es un libro.”

Escribir

Marguerite Duras

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“La soledad es eso sin lo que nada se hace.”

“El suicidio está en la soledad de un escritor. Uno está solo incluso en su propia soledad. Siempre inconcebible. Siempre peligrosa. Sí, un precio que hay que pagar por haber osado salir y gritar.”

“En una casa, se está tan solo que a veces se está perdido.”

“En aquel período de mi primera soledad ya había descubierto que lo que tenía que hacer era escribir. Raymond Quesear me lo había confirmado. El único principio de Raymond era este: Escribe, no hagas nada más.”

“La soledad, la soledad también significa: o la muerte o el libro.”

“Hallarse en un agujero, en el fondo de un agujero, en una soledad casi total y descubrir que sólo la escritura te salvará.”

Escribir

Marguerite Duras

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“Cuando había gente estaba menos sola y a la vez más abandonada.”

“La soledad siempre está acompañada de la locura. Lo sé. La locura no se ve. A veces sólo se la presiente.”

“Viviendo así como le digo que vivía, en esa soledad, a la larga hay peligros a los que uno se expone. Es inevitable. En cuanto el ser humano está solo cae en la sinrazón. Lo creo. Creo que la persona entregada a si misma está ya atacada por la locura porque en el brote del deliro personal nada la detiene.”

“Los escritores son gente solitaria. En todas partes, y siempre, lo han sido.”

“Comprendí que yo era una persona sola con mi escritura, sola muy lejos de todo.”

“La soledad no se encuentra, se hace. La soledad se hace sola. Yo la hice. Porque decidí que era allí done debía estar sola, donde estaría sola para escribir libros.”

“Alrededor de la persona que escribe libros siempre ha de haber una separación de los demás, es una soledad. Es la soledad del autor, la de escribir.”

Escribir

Marguerite Duras


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“La duda, la duda es escribir.”

“No tener ningún argumento para el libro, ninguna idea de libro es encontrarse, volver a encontrarse, delante de un libro. Una inmensidad vacía. Un libro posible.”

“Para abordar la escritura hay que ser más fuerte que uno mismo, hay que ser más fuerte que lo que se escribe.”

“No podía hablar de él porque la menor intrusión en el libro, la menor opinión “objetiva” habría borrado todo de ese libro.”

“Un escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un sinsentido. Escribir también es no hablar. Es callarse. Es aullar sin ruido.”

“Sigue habiendo generaciones muertas que hacen libros pudibundos. Incluso jóvenes: libros encantadores, sin poso alguno, sin noche. Sin silencio. Dicho de otro modo: sin auténtico autor. Pero no libros que se incrusten en el pensamiento y que hablen del duelo profundo de toda la vida, el lugar común de todo pensamiento.”

Escribir

Marguerite Duras

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harry potter y el cáliz de fuego

“Ah, Harry, no sé…Parece que todo te pasa a ti, ¿verdad?”

Harry Potter y el cáliz de fuego es un libraco. Un ladrillo de más de 600 páginas, que compila en su haber decenas de pequeñas referencias a personas, lugares, pócimas, animales o cosas de los tres libros precedentes. Es, en parte, un resumen de todo lo visto, y un salto hacia delante, un punto de inflexión: el héroe se nos hace mayor.

En la primera parte, tiene ataques de grosería verbal, y cabreos adolescentes, que le llevan a refunfuñar y a alejarse de su amigo Ron. Y luego está Cho. (A Cho ya se la intuye ya en el prisionero de Azkaban). No existe en realidad, una primera parte como tal, pero yo la identifico en, aproximadamente, las primeras 300 páginas.

Y si Harry se hace mayor, también el libro. Muertes, mutilaciones,… Por primera vez vemos la muerte de “un bueno” en directo. Rápida e indolora, pero una muerte es siempre una muerte.

Harry Potter y el cáliz de fuego empieza diferente de todos sus predecesores. Empieza ni más ni menos con Lord Voldemort.

“Lord Voldemort había vuelto.”

Ese sofá orejudo, esa chimenea, es cuerpo sin cuerpo, a mí no me hace pensar en el maravilloso doctor Gang de la organización MAD de la serie de dibujos animados El Inspector Gadget. Aquí en lugar de MadGato, hay un… ratón.

Aunque Harry no parece nada satisfecho con la clase de Adivinación hay que reconocerle que tiene dotes premonitorias, y sus sueños o visiones, ya forman parte de la narración del libro; su subconsciente también narra.

La primera parte es una gran aventura que abarca su salida de Privet Drive, su visita a la poblada casa de los Weasley, su visita a los Mundiales de quidditch, el susto que allí sucede, y su vuelta a las clases. En Hogwarts siguen las novedades con el Torneo de los 3 magos.

Esta primera parte entretiene y empieza a tejer una trama que –por el volumen del libro- uno intuye de catastróficas dimensiones. Debo reconocer que por primera vez en la saga, me perdí con un personaje, el tal Cedric Diggory, que aquí adquiere una importancia “in crescendo”. Según parece, Cedric ya salía en el prisionero de Azkaban, pero no me fijé.

En el cáliz de fuego la autora da mucha más importancia narrativa a los personajes secundarios, aunque sigue simplificando otros a tópicos, como son los matones de Draco (aquí hay mi queja más grande con este volumen: que los padres de Crabbe y Goyle vengan a ser lo mismo que sus hijos, me parece simplón. Y ya puestos también me quejo de la generalización de “maldad” que la autora siempre otorga a la casa Slytherin).

Lo que yo llamo la segunda parte, empieza con la primera prueba del Torneo de los 3 magos. Hago este “break”, debido a que esta segunda parte me la leí a tal velocidad que me obligaba a frenar y a digerir la historia. Y es difícil porque te sientes arrastrado a la resolución.

Hablemos del final. Con tres libros de la saga leídos -y todos con el mismo esquema acerca de “el malo”-, uno ya debería saber el truco de la autora, pero afirmo y reconozco mi desencajamiento de mandíbula por sorpresa. El giro siguiente –tras el giro de siete llaves-, no me causa tanta sorpresa como la confesión del “malo”. Aún con todo y pese a todo, Severus Snape, sigue siendo mi favorito.

Hacía el final, nos damos cuenta que el simpático y peculiar Albus Dumbledore, es un tipo a tener en cuenta. Y que Lord Voldemort, pues… no parece tan fuerte.

Y ahora dos reflexiones interesantes:

“Realmente, Hagrid, si lo que buscas es la aprobación de todo el mundo, me temo que te quedarás en esta cabaña durante mucho tiempo.” Albus Dumbldore

“Si quieres saber cómo es alguien, mira de qué manera trata a sus inferiores, no a sus iguales” Sirius Black.

Pese a las 600 páginas, uno sabe al final que la cosa no ha acabado así. Queda más por contar, así que tras una leve pausa para descansar, afrontaré Harry Potter y la orden del Fénix. Con la esperanza que aparezca y destacado un personaje que en el cáliz de fuego tan sólo se menciona su nombre, ¡pero qué nombre! Mundungus Fletcher.

¡Mundungus! XD

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