La televisión es el único electrodoméstico que necesito para vivir.

Los problemas del mundo no son fruto, ni se agravan, por la televisión. Quizás se producen y aumentan porque la gente prefiere ver la televisión a afrontarlos. El ser humano finge que no ocurren tales problemas, o que él no puede hacer nada. Es hipócrita y cobarde, la televisión, en cambio, es sólo una máquina y se puede apagar.
La programación de la tele no es más que un reflejo que la sociedad que la hace. Y sí, tenemos la televisión que merecemos.
Hay una corriente pseudointelectualoide que considera la TV “la caja tonta” (o que “atonta”). Mi respuesta es que no saben verla. Puedo enumerar decenas de buenos, de excelentes programas, de los que quizás no has oído hablar en tu vida. Pero que tú no los conozcas, no significa que no existan.
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