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De todo lo que se escribe, sólo me gusta lo que un humano escribe con su propia sangre. Escribe tú con sangre, y comprenderás que la sangre es espíritu.
No es empresa fácil comprender la sangre ajena; odio a los lectores perezosos.
El que escribe máximas con su sangre no quiere ser leído, sino aprendido de memoria.
Así habló Zaratrusta
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El ser en quien la abundancia es más grande (…) el humano dionisíaco, se complace no solamente en el espectáculo de lo terrible (…), sino que ama el hecho terrible en sí mismo y todo el lujo de la destrucción (…) la malignidad, la insania, la fealdad le parece lícitas (…) a consecuencia de la exuberancia que posee (…). Por el contrario, el humano que sufre, el más pobre en fuerza vital, es el que tendrá más necesidad de dulzura, de amenidad, de bondad, tanto en pensamientos como en acción (…)
La gaya ciencia
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Para que exista el goce de crear, para que la vida se afirme eternamente a sí misma, debe existir también eternamente el tormento de la parturienta. Todo esto significa la palabra Dionisos, (…) el simbolismo de las fiestas dionisíacas. En él está religiosamente sentido el más profundo instinto de la vida, el del porvenir de la vida, el de la eternidad de la vida, y el mismo camino que conduce a la vida, la reproducción, es considerado como el camino sagrado… Sólo el cristianismo, que tiene en su base el rencor contra la vida ha hecho de la sexualidad una cosa impura: cubrió de fango el principio, la premisa de nuestra vida…
El ocaso de los ídolos
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El animal de la tierra que sufre más fue el que inventó la risa.
Escritos póstumos
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Los griegos, en una vida que estaba rodeada de grandes peligros y cataclismos, buscaban en la meditación y en el conocimiento una especie de seguridad de sentimiento y un último refugio.
Nosotros, que vivimos en una quietud incomparablemente más grande, hemos trasladado el peligro a la meditación y al conocimiento, y en la vida es dónde reposarnos y defendernos de este peligro
Aurora
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La bravura y la libertad del sentimiento ante un enemigo poderoso, frente a sublimes dolores, frente a un problema que produce horror; tal victorioso estado de ánimo es lo que el artista trágico glorifica y elige. Ante la tragedia, lo que hay de guerrero en nuestra alma celebra sus saturnales; el que está habituado al sufrimiento, busca el sufrimiento…
El ocaso de los ídolos
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Guardémonos de decir que hay leyes en la Naturaleza. No hay más que necesidades; no hay nadie que mande ni nadie que obedezca, nadie que refrene. Cuando sepáis que no hay fines, sabréis también que no hay azar, pues sólo en un mundo de fines tiene sentido el azar. Guardémonos de decir que la muerte es opuesta a la vida. La vida no es más que una variedad de la muerte, y una variedad muy rara.
La gaya ciencia
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La madurez del humano es haber vuelto a encontrar lo serio de cuando se era niño.
Más allá del bien y del mal
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Siempre que los hombres de las primeras edades colocaban una palabra, creían haber realizado un descubrimiento, creían haber resuelto el problema; y lo que habían hecho era dificultar la solución. Ahora, para conseguir el conocimiento, hay que tropezar constantemente con palabras que se han hecho eternas y duras como piedras, tanto que es más fácil romperse una pierna que romper una palabra.
Aurora
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Vive de modo que desees volver a vivir; ¡tú vivirás otra vez! Quien desee el esfuerzo, que se esfuerce; quien desee el descanso, que descanse; quien desee el orden, la consecuencia, la obediencia, que obedezca. ¡Pero que tenga conciencia de su fin y no retroceda ante los medios! ¡Le va en ello la eternidad!
Escritos póstumos
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Según la antigua leyenda, el rey Midas persiguió durante largo tiempo en el bosque, sin poder alcanzarle, al viejo Sileno, compañero de Dionisos. Cuando al fin logró apoderarse de él, el rey le preguntó qué cosa debía el humano preferir a toda otra y estimar por encima de todas. Inmóvil y obstinado, el daimon permanecía mudo, hasta que por fin, obligado por su vencedor, se echó a reír y pronunció estas palabras: “Raza efímera y miserable, hija del azar y del dolor, ¿por qué me fuerzas a revelarte lo que más te valiera no conocer? Lo que debes preferir a todo es, para ti, lo imposible: es no haber nacido, no ser, ser la nada. Pero después de esto, lo que mejor puedes desear es… morir pronto.”
El origen de la tragedia
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Biografía de Nietzsche en Wikipedia







