Israel es el único país del mundo que obliga a sus ciudadanas a realizar un servicio militar obligatorio (de 2 años).
El servicio se realiza en los territorios ocupados: tareas de vigilancia de los puestos fronterizos o en el equipo sanitario; aunque las soldado no llegan a entrar en combate, sí que se encuentran en situaciones de hostilidad (a veces con fuego enemigo) por la siempre latente confrontación palestino-israelí.
TO SEE IF I’M SMILING es un documental de la cineasta Tamar Yarom que nos acerca sus recuerdos y las de otras mujeres soldado. La ilusión de los primeros días (una incluso pide ir voluntaria con los médicos, porque le han dicho que “es allí donde hay la acción”) pronto se vuelve reserva al ver las tinieblas del ejército, y las repercusiones de sus acciones.
Una soldado que vigila en una sala, a través de las cámaras, las calles de la ciudad, ve a unos críos palestinos lanzando piedras a los coches. Avisa a una patrulla a pie que se acerca.
Luego, cruzando un pasillo, se encontrará con aquellos niños sentados y esposados en el suelo. Son niños de unos 10 años. ¿Está segura que eran éstos los que vio? ¿Y sí se equivocó? Le pregunta a un superior. “No te preocupes, confesarán que han sido ellos”, le dicen.
Denunciar los abusos de poder de sus compañeros (palizas a los detenidos, fotografiarse con los terroristas asesinados) sólo les traerá la marginación. Y en su momento, callan.
También ellas acaban embriagándose del poder que les ha sido otorgado. Con un gesto con el dedo pueden obligar a un transeúnte a que les muestre la documentación, o dejarlo doce horas bajo el sol ante un muro en el puesto fronterizo sin razón alguna. Además, llevan un arma.
La chica que se unió a los médicos pronto descubre que aparte de curar heridos, su trabajo también consiste en recoger los pedazos tras la inmolación de un suicida. O limpiar los cadáveres antes de devolverlos a sus familias.
El título del documental hace referencia al temor de una chica al preguntarse si en aquellas fotografías que se tomó junto a los cadáveres “del enemigo”, ella se estaba riendo. El documental la sigue en una visita a casa de una compañera que guarda un álbum de su “mili”, con todas aquellas fotografías. Y el momento de valentía de la chica, cuando se obliga a mirarse. Su rostro es la respuesta.
TO SEE IF I’M SMILING ganó premios en el Festival Internacional de Cine de Haifa, y el Festival Internacional de Documentales de Ámsterdam.










En fin, una muestra más de el deleznable comportamiento humano.
Flaco favor nos hacemos las mujeres, adoptando las malas costumbres de los hombres.
Israel es un país curioso. Da la sensación de que tiene tanto que dar, y a la vez es tan asesino como cualquiera. Más en algunos casos.
No sé… demasiados años ya… corren el peligro de entrar en la cinta de Mohebius.
Un beso.
Ví el film.
Me parece que es muy buen reflejo de una sociedad madura y democrática, que se permite expresar sin censuras sus sentimientos y opiniones hasta de los temas que hacen a su existencia.
Muchos paises del medio oriente y el mundo (muchos seres humanos) deberían tener la fortaleza espiritual y la honradez intelectual que muestra a traves de las entrevistas Tamar Yarom en su film.
Las mujeres que entrevista son seres humanos formados en una cultura profundamente humanista, las raices del judaismo lo son.
Es mi modesta opinión
Slds
Marcelo