Una de las superarmas tanteadas por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial fue un supertanque llamado, irónicamente, MAUS (ratón). Era un proyecto del Sr. Porsche.
Pesaba 188 toneladas. Medía 10 metros de largo, por 3,67 de ancho, y 3,63 de alto. Su tripulación era de seis personas. Y tenía un blindaje que en algunas zonas llegaba a los 25 centímetros de grosor (ninguna arma de la infantería enemiga podía dañarle).
Tal mole era movida con un motor Daimler-Mercedes Benz MB 509 de 1080 cv, y 12 cilindros.
Llegaba a la velocidad máxima de… 13 Km/h.
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“Vamos a pintar el tanque, no es ningún farol…”
Adolf quería unas 150 unidades, y se trabajaba en proyectos paralelos, como el MAUS II, el E100, o una mole de 1500 toneladas de peso (el P1500); prototipos aparte, de MAUS sólo se fabricó una unidad.
Como arma de ataque era un pedrusco imposible de mover. Aparte de la apabullante velocidad punta, su autonomía llegaba tan sólo a los 160 km (en carretera, y sólo 60 km campo a través). Los puentes no soportaban su peso, y si se averiaba se hubieran necesitado dos más para moverlo.
Como arma de defensa, era tan grande y tan lento, que los aviones enemigos se hubiesen cebado con él.








madre mía, menudo mastuerzo…
Pues vaya con el Adolf ¿quién lo engañó? seamos sinceros, aunque tuviera un blindaje de 25 cm, si no se movía, o lo hacía a la velocidad de los caracoles ¿para qué le servía?
como verás, mis nociones de estrategia militar, más que nulas, son en negativo.
Pero bueno, qué le vamos a hacer…
Kisses.