Parece que sólo se me acercan personas deformes y con mala suerte en la vida…
Me alegraba de poder ayudarles… pero yo también era un desastre que necesitaba a este tipo de gente para vivir… Pero… ya estoy cansada de ser el paño de lágrimas de todo el mundo… Pienso que se podrá mantener algún tipo de relación en la que se necesite de verdad a los demás, pero sin tener que depender unos de otros.
Yo… Fui hasta lo más lejos que pueden llegar las personas, pero allí no me esperaba ninguna respuesta… Para conseguir las respuestas, tenías que dejar de ser humano… Pero sólo con saber que se puede llegar hasta allí, tendrá que ser suficiente (…) aunque no fuera real… esté o no loca, esta convicción es inamovible. Yo… pase lo que pase ¡Estoy decidida!

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El solar de los sueños de Hideji Oda es un manga agradablemente perturbador.
Renei es una joven pintora que mantiene una relación con uno de sus profesores (casado y con una hija pequeña). A Renei el pasado, y en especial las muertes de su pasado, le acosa con una virulencia tal, que tan sólo ha logrado sobrevivir viajando al imaginario (o no) mundo de Kû. Allí se reencuentra con personas fallecidas: un amigo de la infancia, su hermanastro, y a una compañera de instituto que se suicidó, Kaya.
En el mundo de Kû viven otros seres peculiares, entre ellos Dios.
Renei les busca un sentido a la vida, a la existencia. Su arte, consiste no tanto en pintar como en rascar sobre una tela coloreada en negro, es extrañamente parecido a una sala del mundo de Kû donde –en teoría-, todas las respuestas serán reveladas. Pero ¿no se convierte el que conoce todas las respuestas en parte del misterio?
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Estructurado en cuatro capítulos, El Solar de los Sueños, recorre el vacío adolescente, la terrible soledad del ser humano, el acoso escolar, el suicido, y el incesto con pinceladas de lolicon, todo ello enmarcado en un ambiente pesado y corrompido por el pasado. Donde se cuestiona, no sólo el sentido de la vida, sino también el poder del exceso de la imaginación como confrontación a la cruda realidad. ¿Es evadirse una salvación?
Según cuenta Hideji Oda en unas líneas finales, a modo de epílogo, la obra de Renei, se basa en la obra, real, de la pintora Yuko Kawada.







Evadirse es una salvación. No una solución, pero no puedes hallar una solución si no sobrevives…
Suele pasar, que cuando buscas respuestas, lo único que encuentras son un nuevo tipo de interrogantes. Así, la vida no cunde. Acumulas información, nuevos conocimientos, sabiduría, dureza, y muchas otras cosas, que nunca puedes aplicar, porque nunca sabes todo.
Siempre me turba que se incluya a Dios en los asuntos humanos, de humanos, para humanos. Es paternalista… incluso quien no sea cristiano, católico o similar, incluír una fuerza superior a la que se le pueda culpar, o agradecer, es negarnos autonomía hasta para meter la pata.
Tiene buena pinta, aunque el dibujo no me llama. Como no sea a Milo Manara…
. En éste caso, el dibujo es lo de menos.
Kisses