The Island of Death es un documental acerca de la batalla por la isla de Iwo Jima. Cuenta con declaraciones de supervivientes (de ambos bandos) y con imágenes de archivo de la isla, y la batalla.
Iwo Jima es un islote sin valor alguno que durante la guerra del Pacífico se convirtió en objetivo americano: desde la isla sería fácil despegar los B29 para bombardear Japón.
Los japoneses que se lo vieron venir, la señalaron como su última defensa. Mucho antes que los aliados pensaran en tomar la isla, varios destacamentos japoneses fueren a prepararla para su defensa. Excavaron centenares de túneles para fortificar, por debajo, una isla que por no tener, no tiene ni agua potable. Si excavar la piedra ya era una tarea titánica, más lo fue cuando los americanos desembarcaron.
Estados Unidos había planeado tomar la islita en cinco días. Tardaron 5 semanas.
Los japoneses eran menos, no tenían refuerzos, no tenían víveres ni agua, y no tenían, por orden expresa de su gobierno, posibilidad de rendirse. Era una batalla pérdida de antemano, y debían luchar hasta el final. La rendición, la deposición de las armas al enemigo, o incluso el suicidio, estaban prohibidos. Debían luchar, y con la lucha, retrasar todo cuanto pudieran el avance aliado.
De la tomadura de la isla por parte americana, hay la famosa fotografía, tomada por Joe Rosenthal, de la bandera en el monte Suribachi, pero eso no significó el final de nada. Los japoneses que habían sobrevivido –bebiendo agua con barro, comiendo gusanos- seguían en los túneles. Para alargar esos víveres, echaban de los túneles a sus compañeros heridos, para que fueran capturados por el enemigo o murieran a su suerte. Los supervivientes cuentan de compañeros suyos que salieron de los túneles manos en alto, dispuestos a rendirse, y del oficial japonés que corría detrás para matarlo por traición. De cómo se escondían de día bajo un montón de cadáveres, y cómo se debatía, en los túneles, cuál era el método más “humano” de rematar a los moribundos (para ahorrar balas, granadas, comida y agua).
Los americanos intentaron hacerlos salir de los túneles con promesas, luego con bombas de humo lanzadas a los agujeros, más tarde con granadas (que a menudo derrumbaban la salida, sepultándolos con vida), y finalmente, echando agua con gasolina que vertían en los agujeros, y que luego prendían con los lanzallamas.
En los noticiarios japoneses, como en los informativos del Tercer Reich, los boletines de guerra eran muy diferentes a la realidad. Los valerosos soldados del emperador luchaban con honor y tenían victorias contra los aliados. Cuando la derrota fue imposible de ocultar, se selló con una “derrota con honor”.
¿Es honor negar a un soldado la posibilidad de rendirse cuando la batalla ya está perdida?
¿Es honor mandarlo a morir a una isla con el único fin de retardar una derrota inevitable?
Los supervivientes, hoy ancianos octogenarios, recuerdan con dolor aquellas vivencias. A su modo, todos honran a sus compañeros y reflexionan sobre lo aterrador que resulta reconocer que todo aquel sufrimiento no sirvió, ni podía servir, para nada. Era imposible mantener Iwo Jima, como era imposible que el VI Ejercito nazi saliera del cerco de Stalingrado.
Las órdenes del alto mando japonés y de Hitler eran igual de locas: prohibido rendirse, morir luchando.
Aún hay unos 10.000 soldados japoneses en Iwo Jima, tirados allí donde murieron. Desaparecido en combate, sin ser devueltos a su casa, con sus familias, cadáveres sin exhumar de una de tantas batallas inútiles ordenadas por fanáticos y sufridas por seres humanos.
Gran trabajo el de este documental.








¿Dónde? ¿Cómo?
¿Por qué me lo perdí?
No conocía nada acerca de la historia. De hecho, mis escasos conocimientos sobre conflictos bélicos, son eso, escasos o más que escasos. Thanks por el resumen y por la info ^^.
Lo único que conocía, era la foto, claro, pero no sabía de dónde venía ni porqué.
Terrible la cabezonería de unos y otros. Supongo que la guerra se fundamenta en eso: en la cabezonería de las naciones. Cuando un país llega a estos extremos, es la irracionalidad la que manda. Así sea por defender un peñasco estéril que es la representación de la irracionalidad misma. Si es la vida humana lo que importa de veras, ¿merece la pena sacrificarla por un falso honor?
Al ser de crianza occidental, no termino de comprender el espíritu nipón del honor. Como por estos lares la gente es capaz de ir con la cabeza bien alta y encima vender exclusivas a revistas, después de haber sido pillados en tesituras nada honorables, el hecho de que en un conflicto bélico se llegue a esos extremos, es duro de tragar. Vale que son periodos “especiales” con leyes propias, en las que los ejércitos tienen que constituír una piña y seguir al líder, pero las muertes por cabezonería, no creo que sean capaces de perdonarlas ni los japoneses. Nos han vendido mucho acerca del espíritu japonés para la lucha, pero la realidad es que como humanos, también tienen miedo, sufren y echan de menos a los suyos (por eso los octogenarios supervivientes lo recuerdan dolorosamente, y las familias de los kamikazes denunciaron al gobierno por mandar morir a sus hijos estrellándose contra lo que hiciera falta).
Acerca de los kamikazes se dice que sus propios mandos se los llevaban antes de la batalla a beber y a perder la virginidad porque eran críos. ¿No es acaso obligación de cualquier gobierno velar por los habitantes de su país?
Como he dicho, no acabo de comprender el sentido del honor y la honra tan férreo que poseen.
Pero si ni a la princesa Masako la dejan salir de palacio…
Besos
Ya que no vi el documental, me hice con Cartas desde Iwo Jima. Puede que no sea lo mismo, pero me gustó la peli.
Gracias de aquí para allí por esta reseña.
Besines y sugus.