Este sábado falleció el poeta, dramaturgo y ensayista Josep Palau i Fabre. Uno de los máximo especialistas en la vida y la obra de Picasso.

Mi relación con la poesía es prácticamente nula. Me siento sordo a ella. Pero sufrí un arrebato embriagador al conocer a Palau en una entrevista que hace algunos años le hizo Mónica Terribas a raíz, ahora no recuerdo sí fue por un premio o por algo relacionado con la Fundació Palau i Fabre. Ese hombre, con su reposada forma de hablar, de mover manos y de su despierta mirada, me cautivó.
He llegado tarde a su obra. La semana pasada empecé un libro suyo de cuentos.
Tenía algo de huraño, de tipo centrado en sus cosas, en su obra… Una obra, especialmente la teatral, que poco o nada se representa. Tenía, para mí, ese halo de los genios incomprendidos, de los seres frágiles que parecen sepultados por la fatalidad del desconocimiento. Un misfit, un inadaptado. Alguien a quien el justo reconocimiento a su obra llega tarde, es decir, quizás… ahora.







“(…)halo de los genios incomprendidos, de los seres frágiles que parecen sepultados por la fatalidad del desconocimiento. Un misfit, un inadaptado (…)”
Hum…
Como dicen en mi pueblo, la cabra tira al monte…
Todos pasamos nuestra vida buscando espejos metafóricos donde mirarnos, donde reconocernos, donde otros se han mirado y se han reconocido, tal vez para no sentirnos solos. Supongo que así es.
Yo no soy sorda a la poesía, pero como ya te dije, hablamos idiomas distintos, y no nos entendemos. Salvo en contadas ocasiones en las que algún verso se me enreda en las neuronas.
“Si, por detrás de las gentes
te busco.
No en tu nombre, si lo dicen,
no en tu imagen, si la pintan.
Detrás, detrás, más allá”
Luis Cernuda.
De mí, pa tí.