Me siento perfectamente identificado con estas expresiones típicas de la vocación de artista que desgrana Thomas Mann:
Dificultades, pereza, la lastimosa indefinición de los comienzos, el no encajar en ningún esquema, el “pero bueno, qué es lo que quieres”, el semiindolente vegetar de un profundo bohemismo social y mental, el rechazar -con un sentimiento de soberbia, de creerse mejor- cualquier ocupación razonable y honesta (…)
¿Por razón de qué?
Por razón de una indefinida sensación de estar predestinado para algo innombrable, para algo que si se nombrase -de tener nombre- la gente se echaría a reír. Unido todo ello a la mala conciencia, al sentimiento de culpabilidad, a la ira contra el mundo, al instinto revolucionario, a la inconsciente acumulación de explosivos deseos compensatorios, a la tensa conciencia de tener que justificarse, que mostrar…
Lo inquietante es que Thomas Mann se refería con estas palabras a Hitler.







Entonces…¿guten morgen?
Inquietante total. Yo pensaba que se refería a poetas malditos, difíciles, inaccesibles y atormentados… y no voy a terminar la frase
Pues sí que tiene narices… Brujuleando por los posts de Mr. Bennacker me encuentro con esta joyita que habla de ese punto de inmortalidad que habita en todos los mortales, de ese tanto que nos une y esa pizca que nos separa de los peores monstruos y de las mayores glorias de nuestra historia: las decisiones.
Apuesto a que, en su día, a la mayoría de nosotros, Adolf nos hubiera caído bien. De hecho encandiló a una nación entera. Y también a las colindantes, justo antes sacar la vara.
Creo que todos llevamos dentro ángeles y demonios (qué manera más absurda de simplificar, yo cargo por lo menos con la Banda Municipal de Alpedrete y no sé cuál de todos es peor). Y al margen del entorno, de las cosas que ocurren a nuestro alrededor, lo que realmente importa son las decisiones que nos han formado como hombres y mujeres, las que, en su conjunto, nos hacen únicos.
Me pregunto si al bueno de Adolf le gustaba jugar al mus… Ya serían dos cosas en común.
Saludos a todos.