(2001) dirigida por Chris Columbus. Guión de Steve Kloves
Harry Potter y la piedra filosofal es una película entretenida y bella, visualmente bella. Cuanto más grande es el momento, más bello es: la llegada a Hogwarts, la entrada en el gran comedor, el campo de quidditch. Luz, color, vida, lo que el libro narra, aquí se muestra. Y a menudo una imagen vale más…
Es una película que hay que ver habiendo leído el libro, no sólo por el tópico “el libro es mejor”, sino porque en el libro HAY una historia. No sé que impresión causará en quien no conozca nada de la trama, quizás una impresión pobre. Mi percepción fue, no sólo que la historia está mutilada y cosida con más o menos acierto, sino que la película va dando saltitos por la trama, procurando tocar los puntos clave, pero sin poder alcanzar y recubrir la narración en sí.
Hay un flashback (Voldemort atacando a la madre de Harry) que aparte chirriar, es del todo innecesario.
Los actores
El trío Harry-Ron-Hermione
En ningún momento están más monos que en las portadas del disco.
Una vez metidos en la película, el Harry me parece correcto, sin aspavientos, con coraje pero tímido acorde con su personaje.
La Hermione resulta de entrada más estirada que su original en papel, demasiado reducida a “libros e inteligencia”, aunque su rostro de incredulidad o de falsa modestia –con un punto de superioridad-, me agrada.
Ron Weasley, hacía tiempo que no veía un actor con una capacidad de expresión facial tan peculiar como este chavalín; no tiene dos escenas en que su cara esté igual. También lo han reducido bastante, a “el amigo graciosote”, y es una pena.
Aciertos y desacuerdos.
Alan Rickman (he investigado) borda un Snape que sin apenas mediar palabra, atrae mi atención como un imán; fascinante. McGonagall, estirada profesora, está estupenda también. Atrayente también la profesora de vuelo con escoba. Hagrid es quizás el personaje que supera su original, el actor le otorga algo más que el gran corazón del que le nutre la autora. Los Dursley (especialmente los masculinos) están correctos.
El gran error para mi es Dumbledore. Richard Harris ha interpretado a demasiados malvados en su vida para ofrecer un Dumbledore puro. Está perfecto en su caracterización, pero no tiene corazón. Le falta la jovialidad, la chispa del Dumbledore del libro.
Fred y George quedan reducidos a dos gemelos pelirrojos.
Draco Malfoy peca de la simplicidad que le otorga la autora, y sin añadir nada, aquí es un tópico malo, y encima engominado.
Desaprovechado el estupendo John Cleese (Monty Phyton) para dar vida –es un decir-, al fantasma Nick-Casi-Decapitado.
Y a excepción de Neville, los demás compañeros de Harry quedan eclipsados (este defecto ya viene del libro).
Los efectos especiales, siguen siendo efectos especiales. El malvado Trol parece un chiste. El quidditch se vuelve confuso y mareante. Y las caídas de las escobas o los vuelos alocados no muestran otra cosa que un Harry hecho por ordenador.
Pero todo esto es mirar con lupa, una reflexión fría. La película, en su primer visionado, simplemente me hace sonreír, por ver todo aquello que “ya conozco”. Me cautiva en muchos momentos, y me entretiene durante su largo metraje.
Chris Columbus cuenta, en el segundo DVD –material extra y demás-, que no pretendían adaptar el libro y ser originales, sino ser fieles al máximo. Como idea, se agradece, y más en un época en que poca gente puede aportar algo interesante y propio a una historia ya existente. En este segundo DVD resulta cansina la presencia del productor, cuyo nombre no me molesto en buscar, con unos aires de David O. Selznick que recuerdan que Harry Potter para él, no es otra cosa que una marca que hay que vender.







Yo paso de ese niñato repelente ¬¬ jajajajajaj
Sólo me leí los dos primeros libres, en las películas estoy virginal. Siempre he tenido la impresión de que me joderían la buena imagen que me había dejado. Algún día continuaré leyendo.
Yo vi Harry Potter en el estreno, que fue en Navidades, ésa época en la que hay una peli Disney como mínimo para salvarle la tarde a los padres…
Y me encantó, (después, leí el libro, que me gustó más, claro).
Desde entonces, me parece que Harry Potter pertenece al mundo mágico de las Navidades, como cuando era más peque y mi hermano me llevaba al cine para salvarle la tarde a mis padres…
Se me ha hecho rarísimo ver la última en verano; no puedo decir que sea mediocre, al parecer al público o bien le parece la mejor o bien le parece la peor de la saga…
A mí, me gustó… Pero he de decir también que no soy objetiva, porque iba predispuesta a que lo hiciera.
Como siempre, te alabo el gusto; Alan Rickman es un actorazo, lleno de magnetismo haga lo que haga.
Me hubiera gustado verle en el papel de Shelley en una adaptación de La fuerza de su mirada…
Pero va a ser que no…
Una sonrisa.
Y pensar que Alan Rickman sale en LA Jungla de Cristal…
Y pasó a ser un mito erótico para la que suscribe en Robin Hood príncipe de los ladrones, superando con mucho a Kevin-soy-muy-guay-Costner. Qué perilla, qué porte… Viva el Sheriff de Nottingham…