En mi visita VIRTUAL a los palacios del Hermitage, en Rusia, lo más destacado fue la malaquita, esa bella y extraña piedra colorida y pulida procedente de los montes Urales.
Y el descubrimiento del escultor Antonio Canova (1757 – 1822).
Canova fue uno de los principales exponentes del período Neoclásico Italiano. Sus trabajos con el mármol le hicieron popular y requerido por las cortes europeas, en especial por la mandamás y mecenas rusa, Catalina “la Grande”.
Su obra más célebre son Las tres gracias.
Representan las tres fases del amor: belleza, deseo y plenitud.
(Yo añadiría dos más: desengaño y frustración; pero en fin…)







me ha gustado mucho tu texto de gente del messenger
quien pudiera irse ahora mismo a San Petersburgo…
un saludo!
Las que citas tú serían las dos des-gracias, y bien podrían estar simbolizadas por una escultura de María del Monte abrazando a la Pantoja. Arte no sé si sería, pero pondría los pelos de punta fijo.
Belleza, deseo, plenitud, desengaño, frustración…
Vaya panorama.
Estoy contigo. Tal vez las dos últimas no lleguen a terminar con una relación, pero lo que sí es seguro, es que están presentes en mayor o menor medida, en ciertas épocas, o de continuo en ciertos aspectos.
De todas formas, menos mal que no les hicieron escultura, porque tendrían que ser horrendas. Las tres primeras, están muy bien.
Besos.