¡Ya es 25 de Julio! Día enmarcado para los wagnerianos de todo el mundo: fecha de inicio del Festspielhaus de Bayreuth.
Bayreuth es una pequeña ciudad alemana al norte de Nuremberg, cerca de la frontera con la Republica Checa.
Bayreuth es el lugar donde Richard Wagner mandó edificar su teatro. Un teatro creado por y para representar sus obras. Por si sólo, este ya es un detalle que hace de Wagner un tipo peculiar.
Durante años Wagner y varios arquitectos trabajaron en un lugar donde la acústica y el espacio escénico fueran los propicios. La idea no consistía en hacer un teatro de ópera, Wagner quería edificar EL teatro de ópera. En 1872, marcó en el mapa la ciudad de Bayreuth, un lugar donde no había (y no hay) mucho que ver y menos que hacer.
Durante cuatro años se construye el edificio. Los visitantes lo definen como sobrio, austero, naïve, incluso majestuoso. Nunca nadie dice que sea bello. Pero eso es lo que Wagner quería.
El teatro de festivales de Bayreth consta de un auditorio en forma de anfiteatro, con la orquesta oculta en el foso. Aparte del escenario, no hay nada en que distraerse: ni decoración en las paredes. Los asientos se disponen en un gran abanico sobre un suelo en pendiente, dando una visión igual para todos los espectadores. Las asientos son incómodos, las luces se reducen hasta la oscuridad total durante la función, no hay aire acondicionado, y las puertas se cierran por fuera, para que nada distraiga ni moleste, una vez ha empezado el espectáculo.
Pese a estas incomodidades hay bofetadas para ir. La cola de espera es de casi diez AÑOS (aunque también hay quien repite cada verano), y todo el proceso para lograr una entrada es propio de una sociedad secreta.
Bayreuth es más que un festival, más que un teatro de ópera: es el corazón mismo del wagnerismo. Un lugar de peregrinaje, la sede de la realeza wagneriana. Los descendientes de Wagner amos y señores del festival controlan todo, hasta el tamaño del césped de la entrada
También hay bofetadas para los cantantes y los directores, Bayreuth es objetivo artístico para todos ellos: no te contratan, te “conceden el honor de ir”. Lo mismo ocurre con los músicos y el coro. Y cuando llaman, los afortunados van a trabajar, no a ganar dinero (hay muchos casos de estrellas que rebajan sus sueldos para poder ir). Las jornadas de ensayo son intensivas, el esfuerzo titánico, (a menudo se cambia de músicos entre actos de la misma ópera). Con razón, Bayreuth es el único teatro del mundo que proporciona el despliegue descomunal de reparto, músicos, y equipo técnico y artístico para que la Tetralogía, EL ANILLO DE LOS NIBELUNGOS (El oro del Rhin, La Valquiria, Siegfried, y El ocaso de los Dioses), se pueda ver unido.
Wagner abrió las puertas de SU festival en 1876, allí se reunió la flor y nata del momento: Grieg, Bruckner, Saint-Saëns, Nietzsche, Tolstoi, Tchaikovsky, Lizst,… Franz Liszt, que era suegro de Wagner, seguro que no pagó entrada, y los demás parece que tampoco porque económicamente la primera edición fue un batacazo. Y no seria la única. Pero Wagner era demasiado tozudo para rendirse. El Festival siguió con él, y después de él. Vivió los años más dulces y los momentos más tétricos cuando los visitantes de excepción eran Hitler y otros buitres del III Reich, recibidos en la entrada por Winifred (nuera de Wagner y madre de los actuales administradores) que jamás se retracto de su admiración por el Fürher.
Bayreuth fue uno de los lugares donde la ópera empezó a ser como hoy la conocemos. Algo a la vez mítico y físico, real, palpable, donde puede parecer que el tiempo se ha detenido, y se perpetúa con fervor un culto al arte y a la persona: Richard Wagner.
Para todos los que no estaremos, recuerdo que RNE Clásica retransmite el festival. A las 15:45 se oirá la fanfarria, el saludo en tres idiomas y una letanía interminable de emisoras que emiten el acto. Y entonces, las primeras notas de Meistersingers.
Este no es ni el momento ni el lugar, pero quisiera aprovechar para subrayar el nombre de Siegfried Wagner, que aparte de colaborar, trabajar, y dirigir el Festival, fue también un compositor a conocer. Desgraciadamente la fama de su padre lo ha sepultado por completo.








Toda una figura Wagner. No sólo su música, sino también el personaje, rodeado siempre de polémica, avivada por el respaldo del Fürher.
Desconocía la existencia del teatro, aunque sí que había oído algo relacionado con el Festival.
Datos interesantes, thank you.
Besos.
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